Comienza a proteger tus datos personales con la LOPD y los derechos ARCO

Autor: Sergio Villarroel Llorente, Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valladolid, con un Máster en Práctica Jurídica por la escuela Experiencia Profesional. Todo un profesional que hoy nos habla de la LOPD, pero que también podrá ayudarte con tu negocio. Sólo, ¡escríbenos!


Seguro que la inmensa mayoría habéis oído, leído u os resulta familiar cosas como LOPD o derechos de Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición (Derechos ARCO).

Y esto es así porque estas palabras están contenidas (o al menos deberían estarlo) en una enorme cantidad de situaciones de nuestra vida diaria; como el típico párrafo situado en la parte final de cualquier email recibido de una empresa, o cada vez que nos inscribimos con nuestros datos en una web, en un curso, en un sorteo de cualquier tipo o firmamos un contrato, también en ocasiones aparece en forma de la típica pestañita que es necesaria marcar y aceptar para continuar en un formulario web:

Cláusula LOPD

Pues bien, con este artículo pretendemos hacer una primera toma de contacto a los lectores de que existe una legislación relativamente nueva que nos protege y protege nuestra intimidad frente a terceros a los que cedemos algo tan importante como son nuestros datos personales, regula su uso por esos terceros, y establece nuestras posibilidades respecto al tratamiento de éstos. Y es que estamos hablando de que la protección de datos es un DERECHO FUNDAMENTAL, tal y como ha establecido el Tribunal Constitucional en su sentencia 292/2000 de 30 de Noviembre (sólo son 36 páginas, para los valientes).

Para comenzar a cumplir este objetivo, voy a intentar daros una visión simple y sencilla de lo que es la LOPD y de los denominados derechos ARCO citados anteriormente.

En este sentido, debéis saber que la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), es junto a nuestra Constitución, a su Reglamento de desarrollo (RD 1720/2007), a la Directiva 95/46 de la Unión Europea y a las Instrucciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), la legislación aplicable a la protección de datos de carácter personal.

¿Y a qué aspectos se aplica esta legislación? Pues la respuesta la encontramos en la definición que hace la LOPD (Art. 3 a)) de datos personales:


 “Cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables”

Dato personal huella


Hay muchos ejemplos, pero si citásemos todos este artículo podría llegar a ser infinito, por lo que para ser más ilustrativo debemos de diferenciar, conforme a la definición que nos hace la ley entre:

  • Datos personales concernientes a personas físicas identificadas: son aquellos que permiten saber la identidad de la persona directamente. Pueden ser tu DNI como más evidente, pero también una tarjeta de trabajador, un carnet de conducir etc…

→ Existe un caso curioso en el que un empleado solicitó a su empresa la no inclusión de su foto en su tarjeta de empresa, a lo que la AEPD resolvió en sentido desestimatorio al entender que era imprescindible la fotografía para su correcta identificación directa.

  • Datos personales concernientes a personas físicas identificables: son aquellos que aportan una información que permite llegar a conocer la identidad de una persona, pero no directamente. Por ejemplo; estamos hablando de tu huella dactilar, el iris de tus ojos, tu NÚMERO de DNI 123456789 X (NO el propio DNI físico), o el ADN.

Otros ejemplos genéricos de datos personales son un expediente médico, tus propiedades, ingresos o datos bancarios, detalles de tu empleo, datos de familia o nacimiento…

Pues bien, ¿qué derechos protegen nuestros datos personales?

 

Existen 4 Derechos innegables (ARCO, sí, además de una feria anual de arte contemporáneo, son unos derechos) a cualquier persona física que cede sus datos a un tercero y que, desgraciadamente, por pereza o prisa, no conocemos bien porque no prestamos atención cuando nos advierten en esos párrafos interminables, sin tomar conciencia de las posibilidades que nos dan.

Datos personales

¿Ilustramos esos largos párrafos con ejemplos y consejos?

 #1. Derecho de Acceso: 

Nos faculta a la obtención GRATUITA de información de los datos en posesión del tercero, dónde los ha obtenido, el tratamiento que hace, así como si se ha comunicado a otros o se pretende.

¿Un ejemplo? El típico email de publicidad de una empresa con la que no hemos tenido relación alguna. Pues bien, basta con contestar a ese email ejerciendo vuestro derecho de acceso y solicitando lo anteriormente citado. La empresa tiene la obligación de responder en un mes como máximo.

#2. Derecho de Rectificación:

Nos faculta a solicitar la modificación de nuestros datos en caso de ser incorrectos, inexactos o incompletos.

Por ejemplo, si os llega una factura del móvil o cualquier otra comunicación con vuestro nombre o dirección incorrectos, puedo solicitar por cualquier medio a la empresa responsable el cambio de los datos, y tienen que solucionarlo en 10 días como máximo.

 #3. Derecho de Cancelación:

Es aquel que nos faculta a la supresión de aquellos datos de los ficheros del tercero que resulten ser inadecuados o excesivos.

Este es el caso, por ejemplo, de cuando habiéndonos dado de baja de una compañía telefónica, continúan utilizando nuestros datos con fines publicitarios.  Podemos acabar con esta publicidad tan incómoda solicitando la cancelación de nuestros datos una vez concluida la prestación de los servicios con la empresa.

Derecho a la intimidad

 

#4. Derecho de Oposición:

Este último derecho nos faculta para solicitar que no se lleve a cabo el tratamiento de nuestros datos personales o se cese en el mismo siempre que medie una CAUSA JUSTIFICADA de las que establece el art. 34 del RLOPD.

Es el caso de la publicidad spam que recibimos muy frecuentemente. ¿Cómo podemos combatirla? Podremos solicitar la oposición justificada al tratamiento de nuestros datos con esta finalidad  (por ejemplo, mediante un email/carta a la empresa). Otra opción, y aunque no se trate de una oposición en sentido estricto, es acudir a la parte final de los emails publicitarios o de boletines informativos, y solicitar la baja. Es obligatorio dar esa posibilidad al usuario mediante un hipervínculo que nos redireccionará a una web para la confirmación de la baja o para informar del éxito de la misma.

Y así hemos llegado al final de este post, siendo mi deseo que os guste y, por encima de todo, que os pueda ser útil e ilustrativo tanto a nivel de conocimientos como, sobre todo, a nivel práctico en vuestra vida diaria. Si tenéis alguna duda, o simplemente os apetece debatir sobre este tema, ¡estoy a vuestra disposición! Podéis comentar, o escribirme a mi perfil.

¡Muchas gracias y un saludo!

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