¿Quién dijo que dejar un trabajo es fácil?

Cuando entré ahí a trabajar, ni se me pasaba por la cabeza que fuera a significar tanto para mi. Sí, era mi primera experiencia profesional larga. Nada más llegar conocí a mis compañeros. Compañeros que día a día han llegado a ser amigos, que sabes como piensan, que sabes lo que les apetece en cada momento, que les conoces. Desde tu jefe, la persona que te hizo la entrevista, y que decidió darte una oportunidad cuando tu aún tenías en la cabeza tu vida universitaria. ¿Que cómo fue esa entrevista? Pasé por delante de los que serian mis compañeros en el futuro, viví la misma situación que tantas veces he vuelto a ver con nuevos compañeros que han ido llegando. Esas miradas, esa intriga ¿quién entrará nuevo? ¿Chico o chica? ¡Yo prefiero chico! ¡Pues yo chica! Pues sí, también lo viví yo. Y todos.

Te sientas. Y hay alguien a tu lado. Alguien que al fin y al cabo va a ser tu profesora, la persona que te va a enseñar si o sí, quiera o no quiera, porque está a tu lado, y cuando tienes dudas es a la primera persona que preguntas. Y si encima tienes la suerte que tuve yo, de encontrar una persona que emplea su tiempo en explicarte todo, que te enseña, que te inspira, que bromea contigo, que cocina para tí cuando le sobra comida (dato muy importante), y que se va de vacaciones contigo…¿qué más se puede pedir?

Pues sí, ¡se puede pedir mucho más! Una compañera que entra casi a la vez que tú, aunque siempre será la nueva, con quien compartes la interminable hora y media de descanso para comer en verano, las dudas de principiante…y…¡a quien tiras el café encima nada más conocerla!. Una compañera de equipo que entiende que eres nueva, que entiende tus errores, con quien vives el primer simulacro de incendios de la empresa, con quien compartir tanto las alegrías como los días difíciles en el trabajo, y no sólo eso, sino compartirlos con palmeras de chocolate…¿hay días malos así?

Pues sí, aún así siempre hay días malos, donde sólo quieres estar en tu cama alejada de todo…pero ahí están tu compañero alemán con más carácter español que los propios españoles, para alegrarte el día con una broma o una palabra mal dicha como “celu” (pero con mucho arte). Y bueno, siempre puedes contar con personas que te ayudan a elegir las gafas de sol más bonitas, el pintauñas adecuado, el ritmo de vida más sano (tranquilo, muy tranquilo ;) ) y la elegancia en persona…¡más que mejor!

Y qué decir del equipo latino, si el alemán es español…¡los latinos no lo podían ser más! y yo que no me quedo corta…pues zas! Tomorrowland pá arriba, Tomorrowland pá abajo…que si una canción ahora, que si una canción luego, que si hago un poco el bicho bola, que si digo un refrán al revés, o cuento los mejores chistes del mercado…! que si 6 pintalabios todos rosas, que si vamos al karaoke…¿quién dijo que trabajar es aburrido? Gente con más años de experiencia, de la que puedes aprender mucho, porque  no hay carrera o título que te enseñe lo que aprendes con años trabajados.

Y…toma! viene gente nueva, gente que si aún pensaba que no podía mejorar el ambiente de trabajo, no sólo lo mejora sino que se convierten en amigos. Cómo no, de nuevo un alemáncubanoviajeroporelmundo (por decir algo) españolizado (aunque su espanglishalemán no lo pilláramos todos demasiado bien), con quien conectas, con quien te sientes a gusto, con quien vuelves el primer día en el metro con él y ya sabes que va a ser un gran apoyo en el trabajo. Un compi de equipo con gustos musicales parecidos, Juan Magán por aquí y por allá, festivos de electro latino, potenciando el karaoke de los latinos, potenciando las bromas, las quedadas fuera del trabajo, las cañas…etc. En este caso, con un portuñol “espantoso” y mucha, pero mucha “curiosidad” (que no casualidad).

Y…¿más gente nueva? Sí! Por si teníamos poco con los alemanes…una austríaca con más rapidez hablando español que todos nosotros. Mi compi de metro, de gimnasio, de penas, de alegrías…y de cañas! Una amiga, al fin y al cabo. Y mucha, mucha gente más…

¿Austria? ¿España? ¿Alemania? ¿Portugal? ¿Francia? ¿Benelux? ¿Países nórdicos? Qué más da, nosotros éramos un equipo :).

Y esto ha sido, en resumen, mi último año y medio. Sé que es momento de cambiar, pero también sé que esto no se me va a olvidar nunca, y siempre lo recordaré con mucho cariño, todo el cariño que merece.

Gracias compis. Gracias Schindler.

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