¿Se acabó la “Fiesta”?

Entrar en el quiosco donde solías comprar las chuches del Domingo con la propina que te daban tus padres, momento en el que tenías que tomar la dura decisión de elegir entre unas cuantas golosinas, bolsas de patatas…etc o un único huevo Kinder, no  sería lo mismo sin Fiesta. Sí, sí, estoy hablando de esos chupa-chups con un chicle gigante en el centro o de los famosos Lolipops, esas piruletas-golosinas con las que pasábamos tantos recreos y tardes después del colegio.

Fiesta

En 2015 la empresa Fiesta ha cumplido su 50 cumpleaños, pero no está en su mejor momento. ¿Hemos dejado de consumir chupa-chups? ¿La vida saludable y mediterránea ha hecho que perdamos el interés por los dulces? No lo sé, sólo sé que estas golosinas no pueden desaparecer, son recuerdos de nuestra infancia, y bastante mal lo pasamos cuando desaparecieron los chicles boomer y sus rollos kilométricos de goma rosa.

Boomer      boomer

¿Os acordáis? ¿Por qué tuvo tanto éxito esta tira de chicle? Por varias cosas, no sólo era cómodamente transportable en una cajita redonda, sino que “la mascota” era muy molona, un superhéroe que tenía la capacidad de estirarse ilimitadamente. Además, en los spots publicitarios era el “hermano mayor”, un “primo de Zumosol” que siempre salvaba a los que estaban en apuros. ¿Qué al chicle se le iba el sabor a los dos segundos de mascarlo? ¡Qué más da! Era un chicle alargado y entretenido. Igual de entretenido que los Babybel de hoy en día (¿no le encontráis un parecido?). Además, cuando se acababa, siempre te quedaba la caja para poder jugar con ella.

¿Y hoy en día quién es su sustituto? Unos chicles blancos y aburridos con forma de pastilla. Eso sí, tiene que quedar bien claro que son sin azúcar.

Tras perderme con tantos kilómetros de chicle, volvemos al tema Fiesta. No podemos olvidarnos de las famosas piruletas en forma de corazón, tan típicas en las bolsas de cumpleaños. Y qué me decís de las bolsas de jamones (también llamados nubes), esas chuches rosas por fuera y blancas por dentro que, curiosamente y sin saber cómo ni por qué, sabían mejor si los quemabas un poco antes de comértelos. ¿Y las bolsas de Fresquito? Esos sobres con una piruleta dentro y polvos ácidos para untar. ¿Qué sería de los quioscos sin todas estas cosas?

Piruletas Fiesta

De momento, que no cunda el pánico. Ha habido muchos rumores que han intentado matar a nuestras golosinas españolas antes de tiempo, pero la realidad es que la administración concursal de Fiesta ha abierto un proceso de venta de la empresa cuya estructura parece sacada de uno de esos manuales de finanzas que se estudian en una escuela de negocios. Quizá algo tenga que ver que Francisco Vera, socio director de Data Legal y administrador concursal, haya estudiado en la London Business School (LBS).

¿En resumen? La enajenación de Fiesta se divide en dos; de un lado se vende el negocio principal, la unidad de caramelos (marca y red de ventas), que está valorada en 12 millones de euros. Y, por otro, se desprenden del activo inmobiliario. O sea, las instalaciones (ocupan una parcela de 26.800 metros cuadrados) que tienen en Alcalá de Henares (Madrid).

¿La buena noticia? Por ahora más de 50 firmas han mostrado un interés serio por Fiesta. Desde fondos de capital riesgo foráneos, respaldados por algunas de las big four (KPMG, PwC, Deloitte o Ernst&Young), hasta compañías nacionales e internacionales del sector de los dulces.

¿Cuál es su principal activo y lo que hace que esté tan cotizada? El activo sentimental y afectivo, y es que, es inevitable que las golosinas de Fiesta lleven a la infancia a varias generaciones. Si finalmente gana la batalla uno de los candidatos foráneos, deberíamos explicarles qué representan Kojak, Fresquito, Lolipop, Piruleta o Megatorcida en la memoria española.


Pues eso, crucemos los dedos, y ¡que continúe la Fiesta!


3 thoughts on “¿Se acabó la “Fiesta”?

Responder a Beatriz Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *