Microrrelato #13 – Minutos acortados

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El funcionamiento de su reloj había cambiado, aproximadamente desde que cumplió quince años. Ahora cinco minutos duraban sesenta segundos. El día que se dio cuenta, corrió preocupado a contárselo a su madre. Ella le dijo que no pasaba nada, y siguió con sus cosas. Parecía que tenía mucho que hacer, como de costumbre. Miró el reloj que llevaba en su muñeca y observó que, para ella, quince minutos duraban sesenta segundos. Decidió ir a visitar a sus abuelos, ellos siempre tenían tiempo para él. Su abuela, sentada al lado de la ventana, miraba pensativa lo que pasaba en la calle. Se fijó en su muñeca y no tuvo más remedio que preguntar.
—Nona, ¿por qué tus minutos duran ciento veinte segundos? Mi reloj funciona diferente.
—El problema no es tu reloj, si no tuyo. Tú has decidido que vaya a ese ritmo.
—Pero…¿cómo puedo hacer que vuelva a funcionar como antes?
—Da importancia a cada segundo y vívelo como si fuera único. Cuando dejas de hacerlo, tus segundos van desapareciendo. Si sólo piensas en el futuro, tu reloj entiende que quieres adelantarlo.
—Y el tuyo, ¿por qué va más lento?
—Con la edad, cada vez hay menos cosas que hacer y mucho tiempo para pensar en el pasado. ¿Entiendes?
—Creo que sí.
—¿Y por qué esa cara tan triste?
—Nada, sólo pensaba. Mi madre no tiene tiempo suficiente para todo lo que quiere hacer, y tú, en cambio, tienes mucho pero solo te sirve para recordar y no para crear nuevas vivencias.
—Lo has entendido perfectamente. Eso me alegra.
—¿Por qué? Sigue siendo igual de injusto.
—Sí, pero ahora que lo sabes, tú decides cuántos segundos duran tus minutos, y cómo vivirlos.

BeatrizMicrorrelato #13 – Minutos acortados

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