Microrrelato #17 – Cómo darle tiempo al tiempo

No comments

Darle tiempo al tiempo no es una tarea fácil. Requiere mimo y dedicación. La receta no es sencilla.

Al despertar, es importante desayunar sin prisa. Como a cámara lenta. Se recomienda poner silencio de fondo, y mirar a un punto fijo. Durante el resto del día habrá muchas conversaciones, música, ruido… Es en el desayuno cuando el tiempo se empieza a llenar de tiempo. Cuídalo, que nadie te lo quite.

Después, durante la mañana, reír. Reír mucho, a carcajada limpia. O sucia, da igual. De uno mismo, de estupideces, de tropiezos, de éxitos. De lo que sea, pero reír. Mientras trabajas, mientras limpias, mientras escuchas la radio. Da igual, reír. El tiempo se vuelve a llenar de minutos. Y lo más importante, de recuerdos.

A la hora de comer, desconectar. No pensar en nada. Si para eso hay que poner de nuevo el silencio de fondo, hazlo. No te cortes, socializar está muy bien, pero saber parar la vida a la hora de comer, también le da tiempo al tiempo.

Por la tarde, ahora sí, socializar. Compartir y vivir experiencias. Una caña en una terraza suele ser un buen ingrediente. O un buen vino en un bar auténtico de tu barrio, acompañado de una tapa. Ver y escuchar el mar de fondo, también da minutos al tiempo. Horas, diría yo.

Por la noche, cenar en familia, ver una serie, desconectar de nuevo. Y leer, no hay que olvidarse de leer. Terminar el día leyendo es la guinda del pastel. Eso sí que llena el tiempo de tiempo. Y por último, desinhibirse. Disfrutar. Irse a dormir agotado suele ser la mejor manera de dormir profundamente.

En cualquier caso, es una receta. Y como tal, cada maestrillo tiene su librillo. Cada uno da tiempo al tiempo como quiere. Lo importante es dárselo.

Cerró el manuscrito del libro que estaba escribiendo a sus hijos e hizo una pausa. Era hora de cenar en familia.

BeatrizMicrorrelato #17 – Cómo darle tiempo al tiempo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *