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[🙏 NO TE VAYAS 🙏]
Soy de esas personas a las que les encanta el verano. Y cuando digo verano no me refiero a los 45 grados que nos vienen a visitar últimamente todos los años. Me refiero al olor del verano, a las terrazas llenas hasta bien entrada la madrugada, a dormir con las ventanas abiertas y desayunar en el momento más fresquito del día con el sonido de los vencejos poniendo música a nuestro despertar. Pero el punto de inflexión del veroño ha llegado, y quizás cuando leas esta micropíldora, la lluvia ya esté golpeando tu ventana.
Imagino que el verano debe terminar para que, cuando vuelva, nos sorprenda de nuevo. O eso quiero pensar yo. No sé si a ti te pasa lo mismo, pero cuando estamos en pleno invierno me parece imposible ir por la calle en shorts. Es como que se me olvida que puedo tener tanto calor como para ir sin medias y abrigo por la calle. Y de pronto, ahí está, el verano sorprendiéndonos de nuevo. Ese día en que te vuelves a poner las sandalias y te sientes libre. Porque eso representa para mi el verano, libertad.
La buena noticia es que, al menos para mi, otoño significa oportunidad. Nos trae tiempo en casa, y nos deja espacio para poder centrarnos en nosotros mismos y en cumplir objetivos. En concreto mi otoño me trae tiempo y espacio para escribir y para avanzar con mi proyecto.
Hola, otoño. Te empezamos.
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