Mientras escribía esta píldora, he tenido que recurrir a la carta anterior para recordar estructuras, estilos, etc. y poder mantener la
coherencia visual (muy importante en la vida). Mientras hacía
scroll... en uno de los títulos he visto que ponía "Concursos Microrrelatos octubre
2023".
Si te soy honesta, lo primero que he pensado es...
m*3rda,
me equivoqué al poner la fecha en la última carta. Estas cosas pasan, a veces por mucho que revises los textos, los enlaces, etc. siempre hay algo que se te escapa, y te das cuenta cuando ya le has dado al botón de "enviar" (que tanto me hace sudar).
Pero no, no era una error... ¡la última carta la envié en octubre de 2023! ¿Cómo puede ser que lo haya dejado más de un año? Así que aquí estoy,
avergonzada, escribiéndote el 31 de diciembre de 2024,
esperando que recibas esta carta con la misma ilusión que me hace a mí retomarlas.
Pero la reflexión real está en los comienzos. Hay dos momentos comúnmente aceptados en el año que dan "sensación de comienzo". Uno es en septiembre, y otro es en enero. Mi preferido siempre ha sido septiembre, pero he de reconocer (y ha quedado más que claro) que este año está siendo el segundo.
¿Por qué ocurre eso? ¿Por qué tiene que llegar una fecha concreta para que podamos
empezar algo? Pienso que, más allá de la fecha,
es el hecho de "parar". El momento en que la calma llega, después de tantos meses de ritmo frenético, y tu mente se libera para pensar en la persona que te gustaría ser, pero no eres. O no lo eres del todo (en el mejor de los casos).
En el libro "Hábitos atómicos" (muy recomendable, seguro que has oído hablar de él), James Clear defiende que debemos
enfocarnos en nuestra identidad, más que en nuestras metas (y ya no te cuento más para no destripártelo). Por ello, en esta ocasión no voy a marcarme metas u objetivos, voy a decidir qué tipo de persona quiero ser y demostrármelo a mí misma con pequeñas victorias (hábitos atómicos). Pues ahí van las dos más importantes:
Quiero ser escritora
Quiero ser emprendedora
Y tú
vas a ser testigo de ello. Te lo voy a demostrar. Porque sí, porque te lo debo por haber estado más de 365 días sin enviarte arte en forma de píldoras. Y porque creo que te va a encantar todo lo que estoy preparando (incluso te vas a beneficiar).
PD: ¿En quién quieres convertirte tú?
Si te animas,
escríbemelo por Instagram o contestando a este correo y, si somos bastantes, haré un pequeño grupo para que
compartamos nuestras pequeñas victorias.
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