[🤔 UNA REFLEXIÓN 🤔]
Las estaciones huelen. Y no me refiero a que la primavera huele a flores, o el verano a mar, no. No se puede explicar fácilmente, pero pasa. Llega un día en que el invierno acaba y empieza la primavera. Y luego pasa lo mismo con el verano, y el resto de estaciones. Y tampoco me refiero a que el verano llega el día 21 de junio en el hemisferio norte a las 04:42, no. Ese día llega de manera inesperada, y se reconoce por el olor. Un olor diferente al que habías notado al salir a la calle el día anterior. Espero que sepas a lo que me estoy refiriendo, porque no voy a saber explicártelo mejor.
Pero lo que es aún más maravilloso, y tiene aún menos explicación, es que las estaciones suenan. Sí, suenan diferente. En primavera y verano, por ejemplo, todo suena más intenso, como si el calor hiciera de conductor de los sonidos hasta nuestros oídos, y escucháramos mucho más fuerte el piar de los pájaros, una puerta que se abre, o las carcajadas de un grupo de amigos que comparten anécdotas en una terraza mientras disfrutan de una caña. Lo curioso para mí, es que hasta el silencio suena diferente. Como más fuerte. ¿Puede el silencio sonar más fuerte? Es más… ¿Acaso puede sonar?
Lo sé, mi base científica probablemente tenga poco de “base”, pero como no sé la razón y tampoco voy a preguntársela a ChatGPT, pues la califico de reflexión y la comparto con vosotros/as. No tiene un final o conclusión, es solo un pensamiento. En cualquier caso, me parece mágico poder identificar las estaciones por su sonido. Ese día que sales a la calle y dices “es verano”. Es la manera más bonita de sentir el paso de las estaciones (y no el cambio de armario).
¿A ti te pasa? ¿O estoy sola en esta reflexión?
Tengo muchas ganas de que me lo cuentes respondiendo por correo a esta micropíldora, o bien en Instagram, que lanzaré la misma pregunta en stories.
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